Hoy la alarma de mi celular sonó a las 6 de la mañana y, casi de inmediato, me levanté para asistir a mi segunda clase de gimnasio en casa por Meet. Las clases son impartidas por el Programa Coinsa para Bajar de Peso y dirigidas por el profesor Marcos.
Me puse de pie con premura y, para mi sorpresa, también con alegría. Fue una alegría sencilla pero profunda, porque durante años lo habitual en mí ha sido despertar después de las 10 de la mañana y muchas veces con la cabeza boleada por la resaca medicamentosa. Por eso, levantarme a las 6 para cumplir voluntariamente con una actividad física representa mucho más que una cuestión horaria: es una señal de cambio.
El martes 13 de octubre comencé a construir una nueva etapa dentro de esta Vida Definitiva que nació el 17 de mayo. No siento que esté empezando una vida distinta, sino retomando con decisión un camino que había perdido fuerza en algunos aspectos.
Debo reconocer que durante muchos meses sufrí una recaída en mi compulsión afectiva. La búsqueda constante de atención femenina y las ilusiones depositadas en diversas mujeres hicieron que una parte importante de mi energía vital se dispersara. No hubo mala intención en ello, pero sí una pérdida de eje. Poco a poco fui dejando de ser el centro de mi propia vida para colocar demasiadas expectativas fuera de mí.
Hoy advierto nuevamente ese riesgo y, precisamente por eso, estoy tomando el timón otra vez.
Quiero recuperar mi centro. Quiero volver a concentrar mi energía en mi propia persona, en mi creatividad, en mi recreación interior y en aquellos proyectos que dependen exclusivamente de mí. Pero, por encima de todo, quiero fortalecer aquello que empecé a construir este martes: una transformación física progresiva que me permita bajar de peso, abandonar el sedentarismo acumulado durante tantos años y reconciliarme con mi propio cuerpo.
El número de hoy es el 148. Reducido a su esencia, se convierte en un 4, el número del constructor.
Y eso es precisamente lo que siento que estoy haciendo.
No estoy persiguiendo una ilusión.
No estoy esperando ser rescatado.
No estoy corriendo detrás de nadie.
Estoy construyendo.
Ladrillo sobre ladrillo.
Paso sobre paso.
Día tras día.
Mi Vida Definitiva continúa. Y hoy, en el Día 148, he vuelto a tomar entre mis manos las herramientas del constructor.
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