Y lo que yo estaba mirando —o mejor dicho, lo que mi cuerpo estaba mirando— era fuerza, forma, disciplina y presencia.
1. El apetito, el Midax y la alerta temprana
En estos dos meses empecé a comer:
sándwiches,
galletas dulces,
gaseosas,
“mierdas”, como las llamo yo.
2. Mi abdomen y la diástasis: el complejo más antiguo
3. No soy sedentario: soy un deportista dormido
trekking de montaña,
campamentismo,
ascensos en los Andes,
windsurf,
rugby,
pesas recreativas.
Y ahora está despertando.
4. Los cuatro leoninos: espejos de fuerza
- Nadia, en mi vida cotidiana: corre 4 km por día y hace funcional dos veces por semana.Su disciplina me inspira y me incomoda al mismo tiempo.Es un espejo vivo.
- El profesor del Black Lion, el gimnasio donde volví a las pesas el otoño pasado.Ese “templo de fierro” fue la antesala de mi última manía del invierno, la que terminó en internación.Pero también fue el lugar donde mi cuerpo dijo: “quiero volver” y lo dijo luego que me agarrara en unas cuantas clases este profesor Leonino llamado Ulises que era el más exigente de todos ellos y el más musculoso.
- El ruso leonino, campeón de levantamiento de pesas, que hace bromas en los gimnasios haciéndose pasar por personal de limpieza.Su humor y su fuerza son un recordatorio de que la potencia puede ser lúdica.
- El ex de mi hermana Georgina, otro leonino, que a sus 65 años hace trekking y mountain bike como un adolescente.Un ejemplo de longevidad activa.
- La verdad que admiro a los leoninos, y esto es algo de lo que me he dado cuenta hace poco, los admiro por lo mucho que se exigen a ser más y más auto disciplinados. Realmente son inspiradores de verdad y mi amiga Nadia, además, por ser una eneatipo 7, es una entusiasta innata que observa y elige muy detenidamente videitos motivacionales de los que abundan en las redes y linkea en las suyas, motivaciones muy emocionantes que tienen el sello de los leones.
5. La calistenia como ritual monástico
mi escritura,
mi ducha fría,
mi orden matinal,
mi vida ermitaña,
mi eje emocional.
La calistenia es perfecta para mí:
no requiere gimnasio,
no requiere exposición,
es progresiva,
es silenciosa,
es monástica,
es ritualizable.
Es el tipo de disciplina que un ariano adulto puede sostener sin quemarse.
6. Por qué ahora
Todo esto sucede en un momento muy particular:
estoy cerrando mi duelo,
estoy entrando plenamente en mis 56 años,
estoy en el noveno septenio,
estoy reorganizando mi identidad,
estoy habitando mi soledad adulta,
estoy despertando mi cuerpo deportivo,
estoy dejando atrás la etapa de supervivencia.
La síntesis es simple:
Mi cuerpo está despertando.Y quiere volver a ser fuerte.
7. Nota final para Nadia
Y porque, sin saberlo, sos uno de los espejos que activaron este despertar.
8. Aries, el cuerpo dormido y el alma-león
Y acá aparece la pregunta que necesitaba formular:
La respuesta es simple y adulta:
Los leoninos son los que encarnan la fuerza en el cuerpo.Yo soy ariano: encarné la fuerza en la voluntad.Pero mi alma es león: encarné la fuerza en el espíritu.
Soy un ariano con alma de león.No soy leonino: soy un hombre-león.No imito su fuerza: despierto la mía.
Y ese despertar —el del cuerpo, el del apetito, el del eje, el del ritual— es exactamente lo que está ocurriendo ahora.