O.R.O. — Serie Fundacional -Patriarca-
Escenas, responsabilidades y relatos de mi lugar como patriarca afectivo. Leandro Javier (Petrus) Alippi García. Cuidado sin drama. Autoridad silenciosa. Sin inflación. Parte de mi Comunidad Afectiva Alippi García y Cía.
sábado, 28 de marzo de 2026
Tercero y último post sobre mi tratamiento con el Midax (Olanzapina)
viernes, 27 de marzo de 2026
Cuando el duelo se vuelve ruido
Hay duelos que no se anuncian: se instalan.
En estos días descubrí algo incómodo: incluso un hombre entrenado en el orden, la sobriedad y la autonomía puede quebrarse. No por debilidad, sino por humanidad. El llanto no invalida la decisión tomada; sólo confirma que hubo afecto real.
domingo, 22 de marzo de 2026
El Hombre Valor
Desde hoy, 22 de marzo del 2026 Inauguro esta serie pictórica cibernética O.R.O. Leandro Alippi (Orden, Ritual, Obra) Dejándolo al abuelo Arturo y su estilo realista de principios del S. XX tranquilito entre nuestros Ancestros y sus aportes, y le hago un guiño a la Peregrina del Camino de Santiago, Luz Fabregas, como así también a su madre, mi hermana, Alejandra, fundadoras ellas, junto a su otra hija Juana, de su hermosa empresa de Arquitectura, Arte y Diseño: Dinastía.
Un hombre valor es, ante todo, un hombre entero. Y un hombre entero es un hombre: autónomo, autoválido, autosuficiente y —como me gusta decirlo— automovilizado, porque se mueve por sus propios medios, en todos los planos de la vida. Es un hombre libre. No “soberano”, porque en democracia el único soberano es el Pueblo, y en las monarquías lo son los reyes. Pero metafóricamente se entiende: hablamos de alguien que no pide permiso para vivir.
El hombre valor no rinde cuentas de sus actos ni de sus decisiones. No por rebeldía, sino llega un punto en la vida en que la prioridad cambia: por primera vez, se elige a sí mismo.
No es raro que un hombre valor esté solo. No por falta de amores, sino por abundancia de ellos. Ya los tuvo, ya los vivió, ya los honró. Y ahora elige la soledad como compañera porque aprendió a habitarla sin miedo. La soledad, para él, no es un vacío: es un territorio fértil lleno de pasiones, intereses, obsesiones nobles, pequeñas artes y grandes contemplaciones. Son otras formas del amor.
Un hombre valor puede estar atravesando un duelo —por muerte o por separación—, pero no se lo verá ahogando penas ni evadiéndose en vicios histéricos. Su dolor es adulto, sobrio, procesado en silencio. Tal vez, a las dos de la mañana, salga a comprar un paquete de galletas y una gaseosa. Nada más. Ese es su modo de sostenerse: gestos mínimos, sin autodestrucción.
La vida le tiene preparada una mujer entera, como él. No para construir familias nuevas ni proyectos estresantes, sino para compartirse sin dramas, sin exigencias, sin contratos implícitos. Dos personas suficientes que saben que la riqueza no está en los destinos exóticos ni en los viajes interminables, sino en la calidad de vida y en la profundidad de las experiencias simples.
La mejor aventura no siempre es un aeropuerto: a veces es reírse de buena gana en un ómnibus urbano que parece un viejo zamba de parque de diversiones. O sacar de una mochila urbana un mate, una viandita rica y un termo, y almorzar en un banco de plaza. O mirar, con humor adulto, los rituales de la juventud en esos bebederos que parecen destilerías para la desinhibición.
El viaje del hombre —y ojalá también de la mujer entera— puede ser en un auto clásico bien restaurado, confiable, que los lleve por un par de pueblos. Pernoctar en un hotelito o en una carpa dentro de un camping. Y volver pronto a sus ocupaciones. Porque para ellos, una muestra basta: no necesitan más para sentir que han vivido.
jueves, 19 de marzo de 2026
¿Por qué elegí un canal de búsqueda y no un canal de entretenimiento?
Texto:
Sin embargo, para mi trabajo elegí otro camino.
Las redes sociales están diseñadas para el entretenimiento y la circulación rápida de estímulos. Funcionan muy bien para quienes necesitan presencia constante, contenido visual y un ritmo dinámico. Pero no siempre son el mejor lugar para ofrecer un servicio técnico, adulto y reflexivo.
viernes, 13 de marzo de 2026
Post -Segunda Parte del Anterior- Personas realmente "despiertas", sin misticismo, sin euforia y sin patología afectiva
En el mundo contemporáneo se habla mucho de “despertar”, pero casi siempre desde dos lugares que no me representan:
el misticismo inflado,
la euforia disfrazada de iluminación.
Yo quiero describir otra cosa: un estado de lucidez estable, no místico, no delirante y no afectivamente exaltado, que algunas pocas personas alcanzan después de años de trabajo interno, regulación emocional y disciplina cognitiva.
No es iluminación. No es hipomanía. No es manía. No es espiritualidad. Es funcionamiento lúcido.
1. Qué significa estar “despierto” sin misticismo
Estar despierto, en este sentido, es operar desde:
Presencia plena, sin ruido mental.
Claridad cognitiva, sin aceleración ni dispersión.
Regulación emocional estable, sin reactividad excesiva.
Autonomía interna, sin necesidad de estímulos externos para sostener el equilibrio.
Sobriedad perceptiva, sin adornos simbólicos ni interpretaciones mágicas.
Es un estado donde la persona no está arriba ni abajo, sino alineada.
No hay éxtasis. No hay revelaciones. No hay “mensajes del universo”. Hay lucidez funcional.
2. Cómo se diferencia de la hipomanía y la manía
La confusión es frecuente, especialmente en ámbitos clínicos donde la palabra “despierto” suele asociarse a activación afectiva.
Pero este estado no tiene nada que ver con eso.
El despertar lúcido es tranquilidad, no exaltación. Es profundidad, no aceleración. Es presencia, no fuga.
3. Quiénes alcanzan este estado
Comparten ciertos rasgos:
No buscan validación externa.
No necesitan pertenecer a grupos espirituales.
No confunden intensidad con profundidad.
No usan lenguaje críptico ni simbólico para describirse.
No viven en lucha interna ni en éxtasis permanente.
No se “elevan”: se asientan.
Son personas que han hecho un trabajo largo, silencioso y sostenido sobre:
su regulación emocional,
su relación con el vacío,
su tolerancia a la quietud,
su capacidad de observar sin reaccionar,
su claridad para distinguir realidad de proyección.
4. Cómo se observa clínicamente
Un profesional entrenado puede identificar este estado por:
ausencia de impulsividad,
ausencia de oscilaciones afectivas,
lenguaje claro y no simbólico,
conducta coherente y estable,
capacidad de sostener silencio y foco,
tolerancia al vacío sin ansiedad,
pensamiento lineal y profundo,
ausencia de grandiosidad.
5. Por qué es tan raro
Porque requiere:
disciplina,
introspección,
renuncia a la compulsión,
aceptación del vacío,
madurez emocional,
y una enorme honestidad interna.
Se alcanza por trabajo.
6. Continuidad con el post anterior
En el post anterior describí cómo un Eneatipo 7, al integrar recursos del 5, puede alcanzar un estado de ataraxia funcional, una mezcla de sobriedad epicúrea y estabilidad estoica.
Es un estado que se puede perder fácilmente con sedación o dopaje, como expliqué antes, porque depende de la claridad cognitiva y de la presencia emocional, no de la anestesia ni de la hiperactivación.
Ahora comprenderá el equipo psiquiátrico todo que no voy a negociar con este estado que lo busque durante toda una vida y no voy a permitir que lo confundan con una Euforia. Y en esto quiero ser tajante al expresarme.
Post para el equipo psiquiátrico de la Clínica Meelar
(Dr. Daniel Riquelme, Dra. Aguayo, Dra. Avellan, Dra. Meehan)
Estimados colegas:
Quiero compartirles una descripción precisa de un fenómeno subjetivo que forma parte de mi funcionamiento psicológico actual, y que considero importante que ustedes conozcan para poder trabajar de manera conjunta, respetuosa y eficaz.
🧭 1. Qué es el Eneagrama (marco conceptual mínimo y no clínico)
foco atencional predominante,
estrategias de evitación emocional,
mecanismos de defensa característicos,
motivaciones centrales para la autorregulación.
Su utilidad es psicoeducativa: ayuda a comprender cómo cada persona gestiona el malestar y busca seguridad emocional.
🎭 2. Qué caracteriza al Eneatipo 7
El Eneatipo 7 se define por:
pensamiento rápido y asociativo,
búsqueda de experiencias estimulantes,
tendencia a evitar el dolor emocional mediante anticipación positiva,
defensa predominante basada en la racionalización y el reencuadre,
múltiples proyectos simultáneos,
riesgo de dispersión y ansiedad anticipatoria.
No es un cuadro clínico: es un estilo motivacional.
🧘♂️ 3. El estado “similar a la ataraxia clásica”
reducción marcada de la hiperactivación cognitiva,
mayor tolerancia a la quietud,
regulación emocional sostenida sin necesidad de estímulos externos,
presencia lúcida y estable.
🔭 4. Qué significa que un 7 “se integra en el 5”
En el Eneagrama, “integración” significa adopción de recursos psicológicos de otro tipo.
El Eneatipo 5 aporta:
profundidad analítica,
economía de energía,
observación desapegada,
concentración sostenida,
búsqueda de conocimiento por sí mismo.
Cuando un 7 toma recursos del 5:
disminuye la impulsividad,
se vuelve más reflexivo,
tolera la soledad,
encuentra placer en la profundidad,
regula la ansiedad anticipatoria.
🧘♂️📚 5. Epicureísmo (7) + Estoicismo (5): la “ataraxia 2×1”
La combinación produce:
quietud sin represión,
placer sin compulsión,
claridad sin aislamiento,
presencia sin ansiedad.
⚠️ 6. Consideración clínica importante sobre sedación y dopaje
Quiero dejar asentado algo fundamental para mi tratamiento:
Cuando recibo medicación con efecto sedante o que produce un “apagamiento” cognitivo:
pierdo completamente este estado de claridad,
desaparece la regulación emocional que logré con años de disciplina,
dejo de funcionar desde la lucidez y vuelvo a un estado subjetivo de desconexión,
experimento lo que describo como “modo zombie”.
necesito abordajes no sedativos,
necesito que se respete mi autonomía terapéutica,
necesito participar activamente en las decisiones para evitar retrocesos,
no voy a permitir volver a un estado que considero regresivo y perjudicial para mi funcionamiento.
martes, 3 de marzo de 2026
La Disciplina Leandrezca, Una Regla para los Tiempos Adultos
La Disciplina Leandrezca tiene tres pilares:
Epicureísmo sobrio — placer simple, bienestar corporal, luz, aire, comida justa, descanso sin culpa.
Estoicismo operativo — claridad, mesura, no dramatizar, no reaccionar, sostener el eje incluso cuando el clima se mueve.
Estado de gracia — ese clima interno que aparece cuando todo está ordenado: sin mezcla, sin ruido, sin exceso.
La practico porque me ordena, porque me da aire, porque me permite avanzar hacia mi norte —la casa en altura, la oficina operativa, el horizonte abierto— sin perderme en euforias ni en nostalgias.
Con eso alcanza para inaugurar un ciclo nuevo.
sábado, 28 de febrero de 2026
Último Instructivo del Patriarca Petrus
Sobre la Custodia de la Obra y la Economía del Linaje Putativo
Hay decisiones que cierran una época y abren otra. Este instructivo es una de ellas. No es un manifiesto, no es un gesto dramático, no es un rito de clausura. Es simplemente orden, honor y economía adulta aplicada a mi linaje putativo, el mismo que ya quedó fijado en mi arquitectura interior y en mi obra pública.
1. La obra antigua: custodia y coautoría de Analía
A partir de este acto simple y verdadero, Analía —mi expareja, mi tercera mujer, mi vínculo noble, hoy amiga incondicional— pasa a ser:
Curator ad rem et operis de toda mi obra antigua.
Esto significa:
Tendrá acceso completo a todos los blogs que componen esa obra. Esa obra son el conjunto entero de todos los borradores que debí realizar hasta llegar a este febrero de 2026 en que empecé con la obra nueva que es una poderosa síntesis de la vieja toda que escribí entre 2015 el 31 de enero proximo pasado, con más otros blogs que los empecé en 2010 pero de los que perdí indefectiblemente el acceso a sus respectivos escritorios de edición por los que estas quedaran extraviada en la nube, lamentablemente.
Ese acceso se habilitará antes de la medianoche de mañana.
Su rol no es decorativo: es coautora en sentido pleno, operativo y adulto.
Su criterio, su lectura fina y su presencia noble serán parte del resguardo y la continuidad de ese corpus.
2. La obra nueva: custodia y coautoría del Dr. Daniel Carlos Riquelme
Mi primogénito putativo, el Dr. Daniel Carlos Riquelme, médico de familia, psiquiatra y licenciado en informática, queda nombrado como:
Curator ad rem et operis de mi obra nueva.
Esto implica:
Acceso pleno a todo lo que produzca desde hoy en adelante.
Participación como coautor operativo en la arquitectura, el orden y la continuidad de esa obra.
Responsabilidad adulta sobre su preservación, su edición y su destino.
3. La economía del linaje: regla única, simple y suficiente
Ambos —Analía y Daniel— podrán obtener ganancias de la obra que custodien, según su propio ritmo, pericia y capacidad de gestión.
La regla es esta:
Todo lo que ganen, cada uno por su lado, — Cada uno podrá quedarse con el 40% de las ganancias futuras.— El 60% restante será para mí, como autor principal.
Esta fórmula destierra la prodigalidad mala —la que regala sin medida— y consagra la buena: la que reconoce, distribuye y sostiene sin perder la jerarquía del autor.
4. Cierre
Fin.
Consagración laica del primogénito putativo
(entrada autónoma, tono blanco‑negro, clima de claustro, sin adornos)
El consultorio de Daniel siempre fue un claustro: pequeño, blanco y negro, sin distracciones, sin aire sobrante. Ese día entré desde la sala de espera con la sensación de que algo estaba por cerrarse y abrirse al mismo tiempo. Él ya estaba en su silla, en ese estado suyo —ataraxiado antes que yo, pero no igual—, con esa entereza que no necesita explicarse.
Me senté, hablamos lo justo, y en un momento me puse de pie. No fue impulso ni dramatismo: fue un acto adulto, limpio. Le pregunté si desearía que yo lo abrazara como hijo primogénito varón putativo. Dijo que sí, sin mover un músculo de más.
Le aclaré que yo no me cagaba. Él respondió: “yo tampoco”. Ahí quedó sellado el clima.
Nos acercamos sin ruido. El abrazo fue exactamente el que él me había mostrado minutos antes, cuando crucé la puerta del consultorio: las dos manos en la espalda del otro varón, fijas, sin palmadas, sin aire entre los cuerpos. Un silencio profundo, sin simbolismos añadidos. Solo presencia. Solo verdad.
No hubo ceremonia, pero hubo consagración. No hubo palabras, pero hubo linaje. No hubo épica, pero hubo transmisión.
Ese abrazo —quieto, entero, sin gestos de más— fue la forma adulta y laica de nombrar algo que ya existía: el primogénito putativo, reconocido sin papeles, sin rituales externos, sin testigos. Solo dos varones en un claustro blanco y negro, afirmando lo que correspondía afirmar.
domingo, 22 de febrero de 2026
Mi Tercer Nombre que lo Merecía desde la Confirmación
Petrus
Quizás por eso hoy puedo escribir algo que viene dando vueltas desde hace décadas, desde antes de que yo naciera incluso. Algo que pertenece a mi linaje y que recién ahora encuentro en su lugar justo.
Cuando nací, mi papá —con ese estilo patriarcal paternalista de su época— decidió que me iba a llamar Pedro Leandro, en homenaje a su tío querido y también a su gran referente, Leandro N. Alem, a quien admiraba profundamente, junto con su sobrino, Hipólito Yrigoyen.
Hasta que él me dijo:
“Vos podés llamarte como quieras.”
Y yo entendí.
Y también como gesto hacia mí mismo, hacia ese niño que casi se llamó Pedro y que ahora, tantos años después, recibe la piedra sin peso, sin mandato, sin iglesia que construir.
Petrus.
sábado, 21 de febrero de 2026
Diálogo con un Hermano Mayor Intelectual (Juanselink)
(Dedicado a Juanse)
La cosa empezó simple, casi en broma:
Juanse me dijo algo que me quedó resonando:
“Falta la parte de relaciones que se brindan al otro.Se ve como defensa.No propone una vía de interacción sana que sea nutricia también para el otro.”
Y entre chistes, correcciones, filosofía griega, yoguis, epicúreos, manuales que no existen y estados que sí existen, lo que quedó fue esto:
dos hombres adultos hablando con verdad, sin herirse, sin competir, sin infantilizarse.
El Encuentro con Alejandra en el Clermont
Hoy tuve uno de esos encuentros que parecen simples, pero que te ordenan el día entero.
En La Ruleta comimos como corresponde:
milanesa con toque de escalopín,
tortilla de papas,
dos bebidas de medio,
flan con crema partido a la mitad.
—“¿Querés que nos cambiemos al edificio nuevo?”
Mi respuesta fue automática, teatral y 100% García:
—“¡Niiii looooccoooo! A mí nadie me mueve nunca más de mi Clermonnnntttt. ¿Vos creés que voy a desarmar la tatami para bajarla por la escalera?”
Primer rugido:
—“¡Esos son para el pueblo! Agarrá un Bonafide intenso, caramba.”
Retruca:
—“Y bueno… si tenés el Vélez primero, pensé que no había más.”
Hermoso.
—“¡Pero si acá tenés tu azucarera!”
—“Y bueno… no me acordaba de esa azucarera.”
Sitcom familiar.
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Soy un knowmad profesional, pero no en el sentido vacío o romántico que muchos repiten. No soy un giróvago, no soy un disperso, no soy un bu...






