sábado, 2 de mayo de 2026

Comunicado Alippi García y Cía.

1. La reunión en lo de Arturo estuvo espectacular.

Hubo risas, quilombo lindo, chicos corriendo, anécdotas nuevas y viejas.
Pero también algo que no se dice y corresponde decir:
las tías trabajaron como locas.
Sirvieron, levantaron, lavaron, ordenaron y sostuvieron la logística de 40 personas como si fuera un operativo militar.
Agradecimiento explícito para ellas.

2. Reafirmamos lo que se propuso cuando vino Josefina por primera vez:
D’Botañas queda establecida como sede oficial de las reuniones Alippi García y Cía.
Es más cómodo, más práctico, más equitativo y evita que siempre recaiga todo en las mismas casas y las mismas manos.
Además, todos la pasamos bien ahí.

3. Conclusión:
La familia está fuerte, unida y con ganas de seguir encontrándose.
Si organizamos mejor, la pasamos mejor.
Y si distribuimos el esfuerzo, todos disfrutan.



Manifiesto del líder tímido


No todos los líderes nacen para hablar.

Algunos nacen para escribir.

Hay quienes se mueven entre multitudes con naturalidad, y hay quienes, como yo, sienten que el ruido exterior apaga la voz interior.
No es miedo.
Es respeto por la palabra.

La timidez no es debilidad: es una forma de conciencia.
El tímido observa antes de actuar, escucha antes de responder, y escribe antes de imponerse.
Su liderazgo no se mide por volumen, sino por coherencia.

He aprendido que el estigma —ese juicio rápido que confunde silencio con falta de carácter— puede ser una escuela.
Porque quien es estigmatizado aprende a pensar solo, a sostenerse sin aplausos, y a construir sentido sin necesidad de escenario.

El líder tímido no busca seguidores: busca claridad.
No necesita convencer: necesita ordenar.
No se expone: se expresa.
Y cuando lo hace, lo hace por escrito, porque la escritura es el único espacio donde la verdad no se interrumpe.

La historia está llena de hombres así: Lincoln, Gandhi, Kafka, Mandela.
Todos fueron tímidos.
Todos fueron estigmatizados.
Y todos entendieron que el poder más duradero es el que se ejerce desde la palabra pensada, no desde la voz amplificada.

Por eso escribo.
Porque mi lugar no está en el ruido, sino en la estructura.
Porque mi liderazgo no se grita: se redacta.
Y porque, en tiempos de multitudes y algoritmos, el silencio sigue siendo una forma de autoridad.



Carta a mi sobrino Gastón Estevez Alippi

📜 (tono adulto, sobrio, civilista, y entendible incluso para millennials con déficit de lectura de más de dos líneas)

Sobre el humor, el linaje y el lugar de cada uno

Ayer, en medio de la alegría familiar, apareció un texto humorístico que jugaba con nuestra genealogía. Fue celebrado, hizo reír y cumplió su función lúdica.
Pero también dejó algo claro: no todos vivimos los símbolos familiares del mismo modo.

En mi caso, la historia de nuestra estirpe —los nombres, las generaciones, las jerarquías afectivas— no es un chiste ni un adorno. Es parte de mi trabajo, de mi escritura y de mi forma de honrar a quienes vinieron antes.

Por eso quiero dejar asentado algo simple:

El humor es bienvenido.
La distorsión involuntaria de la memoria familiar, no tanto.

No hablo de ofensas ni de faltas de respeto.
Hablo de contexto.

Quien escribe desde la épica, la oratoria o la búsqueda de impacto, lo hace desde un lugar.
Quien escribe desde la historia, la técnica y la memoria, lo hace desde otro.

Ambos son válidos.
Pero no son intercambiables.

Mi intención no es corregir a nadie, sino ordenar:
la línea Arturo → Papá → Juan Arturo no es un invento mío ni un capricho. Es la genealogía real, la que sostuvimos durante décadas, la que honra a nuestros mayores y la que merece ser tratada con precisión incluso cuando se la parodia.

No busco reconocimiento, ni títulos, ni patriarcados simbólicos.
Solo pido que, cuando juguemos con nuestra historia, sepamos distinguir entre humor y linaje.

Porque el humor une.
Pero la memoria sostiene.

Y ambas cosas son necesarias para que una familia grande siga siéndolo.



lunes, 27 de abril de 2026

Reordenamiento, ánimo y horizonte -27 de abril-


Hoy se movieron varias piezas a la vez, y todas en la misma dirección: recuperar eje, proyecto y claridad.

1. La escena familiar: un aval que vale oro

Cuando anuncié a mis hermanas que mi próxima meta patrimonial es la Keeway 202, pasó algo que no esperaba:
no hubo resistencia, hubo apoyo.

Alejandra —que ahora es co‑apoyo judicial— y Georgina respondieron con entusiasmo.
Ese gesto, simple pero contundente, significó:

  • confianza en mis decisiones,

  • reconocimiento de mi estabilidad,

  • y validación de un proyecto que para mí es importante.

En un momento donde la sentencia judicial me había golpeado, este aval familiar fue un contrapeso emocional enorme.

2. El plan económico: realista, ordenado, posible

Decidí restaurar la Taunus hasta un 7 funcional, cerrar ese frente y empezar a ahorrar para la moto.

Hice números.
Si todo sigue su curso, en diciembre puedo reunir la mitad del valor y financiar el resto.

No es impulso.
Es planificación adulta, con etapas claras y horizonte concreto.

Ese horizonte me devolvió energía.

3. La conversación con Nadia: ánimo, claridad y entusiasmo

Nadia apareció hoy como lo que es:
una amiga completa, luminosa y sincera, que me quiere ver bien.

Sus palabras no fueron comparaciones ni juicios.
Fueron aliento puro:

  • que estoy estabilizado,

  • que logro mis cosas solo,

  • que tengo derecho a elegir una mujer completa,

  • que no tengo por qué conformarme,

  • que mi vida está ordenándose de nuevo.

Ese tipo de ánimo —directo, sin dramatismo, sin azúcar— es exactamente lo que necesitaba hoy.

4. El cierre emocional: reconocer el camino recorrido

Pude hablar de mi historia con Analía desde un lugar adulto:
sin resentimiento, sin idealización, sin negar lo que fue.

Ella sigue siendo un vínculo noble en mi biografía. Lo que vivimos tuvo sentido. Y lo que terminó, terminó porque tenía que hacerlo.

Hoy pude decirlo sin dolor. Eso es señal de que el duelo está entrando en su fase final.

5. La síntesis del día

Hoy se alinearon tres planos:

  • Familiar: apoyo real.

  • Económico: proyecto viable.

  • Emocional: claridad y ánimo.

Y en el centro, yo: recuperando dirección, humor, y la sensación de estar avanzando.



domingo, 26 de abril de 2026

Rutina Corporal del Ermitaño Operativo


Un marco diario para volver al cuerpo y sostener el eje

Durante semanas sentí que mi cuerpo pedía orden. No dramatismo, no épica, no grandes transformaciones: orden.
Y entendí que, para volver al eje, no necesito gimnasios, máquinas ni rituales complejos. Necesito criterio, constancia y un marco simple que pueda sostener incluso en días difíciles.

Este es el reglamento que establezco para mí mismo.
Lo escribo para fijarlo, para obedecerlo y para agradecer —siempre— que el Sagrado Corazón me permita incorporarlo como hábito y disciplina.

1. Calistenia estructural (30 minutos)

En esto me ha inspirado mi amiga Nadia que con su juventud y con su potencia, hace rato ha empezado a correr todos los días y se está superando a sí misma continuamente. 
También me inspira mi exmujer Analía que también hace buen tiempo ha retomado sus rutinas atléticas de toda su vida previa a su operación bariátrica.
Por mi parte, más allá de haber sido siempre una persona muy activa, desde mis 35 años, lo he sido respecto del intelecto, los trámites, los procesos y la creatividad, pero mi cuerpo cayó en sedentarismo siendo deportista nato, desde que me empezaron a acribillar con mis remedios psiquiátricos y en fin. Toda la inercia deportiva previa se me paro por completo. 

Sentadillas con ventilador (40 kg)
3×8
Activa piernas, core y circulación.

Levantamiento del ventilador (40 kg)
3×8
Fuerza de brazos, espalda y respiración.

2. Flexiones de brazos

3×5
Pecho, hombros y estabilidad del tronco.

3. Abdominales

3×10
Sostén central, postura y eje corporal.

Regla de continuidad

Si un día estoy cansado, dormí mal o hay ruido fisiológico:
hago 1 sola serie de cada ejercicio.
La prioridad es el hábito, no la intensidad.

4. Régimen alimentario del ermitaño lúcido

Comida real:

  • Huevos

  • Verduras

  • Frutas

  • Arroz

  • Legumbres

  • Queso fresco

  • Pan simple

Eliminar:

  • Comida chatarra

  • Frituras

  • Harinas industriales

  • Gaseosas con azúcar

Hidratación:
Agua, mate, té.

Criterio práctico:
Si un alimento viene en paquete y tiene más de tres ingredientes, no es para este cuerpo.



jueves, 23 de abril de 2026

“El despertar del cuerpo: por qué ahora”


En estos últimos meses empecé a notar algo extraño en mis algoritmos:
videos de mujeres musculosas, fisicoculturistas, personal de seguridad y de las fuerzas armadas, hombres entrenando, cuerpos fuertes, disciplina física.
Al principio pensé que era casualidad.
Después entendí que no.

Los algoritmos no muestran lo que uno cree que le interesa.
Muestran lo que uno mira sin darse cuenta.

Y lo que yo estaba mirando —o mejor dicho, lo que mi cuerpo estaba mirando— era fuerza, forma, disciplina y presencia.

No era sexual.
Era identitario.

1. El apetito, el Midax y la alerta temprana

Desde que empecé el Midax, noté un aumento del apetito.
No es un problema moral: es un dato clínico.
Y si vengo de dos programas interdisciplinarios de sobrepeso y obesidad, bajar de 110 kg a 80 kg, y sostenerlo, es lógico que me preocupe.

En estos dos meses empecé a comer:

  • sándwiches,

  • galletas dulces,

  • gaseosas,

  • “mierdas”, como las llamo yo.

No es recaída.
Es alerta temprana.
Mi cuerpo está cambiando y me está avisando.

2. Mi abdomen y la diástasis: el complejo más antiguo

Tengo una diástasis abdominal desde siempre.
No es gordura: es estructura.
Y eso genera un abdomen que me acompaña desde hace décadas como un pequeño complejo.

No quiero que se me vaya de control.
No quiero volver a sentir que mi cuerpo es un enemigo.
Y sé que la calistenia, el core y el descenso de peso ayudan.

3. No soy sedentario: soy un deportista dormido

Desde los 2000, por medicación, mi vida se volvió sedentaria.
Pero mi historia real es otra:

  • trekking de montaña,

  • campamentismo,

  • ascensos en los Andes,

  • windsurf,

  • rugby,

  • pesas recreativas.

Mi cuerpo no es sedentario.
Mi cuerpo es un deportista dormido.

Y ahora está despertando.

4. Los cuatro leoninos: espejos de fuerza

Yo soy ariano.
Pero alrededor mío aparecieron cuatro leoninos que funcionan como espejos de fuerza:

  1. Nadia, en mi vida cotidiana: corre 4 km por día y hace funcional dos veces por semana.
    Su disciplina me inspira y me incomoda al mismo tiempo.
    Es un espejo vivo.

  2. El profesor del Black Lion, el gimnasio donde volví a las pesas el otoño pasado.
    Ese “templo de fierro” fue la antesala de mi última manía del invierno, la que terminó en internación.
    Pero también fue el lugar donde mi cuerpo dijo: “quiero volver” y lo dijo luego que me agarrara en unas cuantas clases este profesor Leonino llamado Ulises que era el más exigente de todos ellos y el más musculoso.

  3. El ruso leonino, campeón de levantamiento de pesas, que hace bromas en los gimnasios haciéndose pasar por personal de limpieza.
    Su humor y su fuerza son un recordatorio de que la potencia puede ser lúdica.

  4. El ex de mi hermana Georgina, otro leonino, que a sus 65 años hace trekking y mountain bike como un adolescente.
    Un ejemplo de longevidad activa.

  5. La verdad que admiro a los leoninos, y esto es algo de lo que me he dado cuenta hace poco, los admiro por lo mucho que se exigen a ser más y más auto disciplinados. Realmente son inspiradores de verdad y mi amiga Nadia, además, por ser una eneatipo 7, es una entusiasta innata que observa y elige muy detenidamente videitos motivacionales de los que abundan en las redes y linkea en las suyas, motivaciones muy emocionantes que tienen el sello de los leones.

Los cuatro son señales.
No son modelos a imitar: son activadores simbólicos.

5. La calistenia como ritual monástico

No quiero “hacer ejercicio”.
Quiero ritualizar mi cuerpo, igual que ritualizo:

  • mi escritura,

  • mi ducha fría,

  • mi orden matinal,

  • mi vida ermitaña,

  • mi eje emocional.

La calistenia es perfecta para mí:

  • no requiere gimnasio,

  • no requiere exposición,

  • es progresiva,

  • es silenciosa,

  • es monástica,

  • es ritualizable.

Es el tipo de disciplina que un ariano adulto puede sostener sin quemarse.

6. Por qué ahora

Todo esto sucede en un momento muy particular:

  • estoy cerrando mi duelo,

  • estoy entrando plenamente en mis 56 años,

  • estoy en el noveno septenio,

  • estoy reorganizando mi identidad,

  • estoy habitando mi soledad adulta,

  • estoy despertando mi cuerpo deportivo,

  • estoy dejando atrás la etapa de supervivencia.

Los algoritmos lo vieron antes que yo.
Mi apetito lo expresó antes que yo.
Mi interés visual lo mostró antes que yo.
Mi historia deportiva lo respalda.
Mi edad lo exige.
Mi cuerpo lo pide.

La síntesis es simple:

Mi cuerpo está despertando.
Y quiere volver a ser fuerte.

7. Nota final para Nadia

Este texto es para vos.
Porque aceptaste venir a mi casa el martes.
Porque aceptaste nuestra segunda salida a Güemes en mayo.
Porque tu disciplina me inspira sin invadirme.
Porque tu fuerza me muestra la mía.

Y porque, sin saberlo, sos uno de los espejos que activaron este despertar.

8. Aries, el cuerpo dormido y el alma-león

Siempre supe que era ariano, y que los arianos tenemos una relación natural con el deporte, la fuerza y el movimiento.
Por eso, cuando mi cuerpo se “durmió” durante los años de psicofármacos, lo viví como una pérdida profunda.
Hoy entiendo que no fue sedentarismo:
fue dopación, un apagamiento químico de un cuerpo que siempre había sido activo.

Durante esa etapa —la etapa con Ely— descubrí algo que me marcó:
el nombre Leandro significa hombre león.
Al principio creí que ese nombre nombraba a mi cuerpo físico: un cuerpo que alguna vez fue fuerte, ágil, deportivo.

Pero en el 2022, mi hermano putativo Baltasar, con una de sus mayéuticas quirúrgicas, me hizo ver algo más profundo:
que Leandro no era el nombre de mi cuerpo, sino el nombre de mi alma.
Que ese león no era muscular, sino interior.
Mucho después, ese león tomó forma simbólica como el Abad Leandro, el hombre-león que sostiene mi eje espiritual.

Y acá aparece la pregunta que necesitaba formular:

Si mi alma es león, ¿soy del grupo de los leoninos?
¿O para ser leonino debería ser mi cuerpo el león?

La respuesta es simple y adulta:

Los leoninos son los que encarnan la fuerza en el cuerpo.
Yo soy ariano: encarné la fuerza en la voluntad.
Pero mi alma es león: encarné la fuerza en el espíritu.

Los leoninos que admiro —Nadia, Ulises del Black Lion, el ruso bromista, el ex de Georgina— son leones corporales.
Yo no pertenezco a ese linaje físico.
Pertenezco a otro:

Soy un ariano con alma de león.
No soy leonino: soy un hombre-león.
No imito su fuerza: despierto la mía.

Y ese despertar —el del cuerpo, el del apetito, el del eje, el del ritual— es exactamente lo que está ocurriendo ahora.



Cuarto post sobre el afianzamiento del nuevo tratamiento farmacológico

Hoy, día 23 de abril, que sería el del cumpleaños 100 de mamá que falleció hace 10 años, al fin puedo empezar a notar que el tratamiento con el Midax, en una toma a la mañana de 5 mg y otra a la noche de otros 5 mg, estaría dando resultados y permitiéndome despertar temprano a la mañana, acostarme cerca de la media noche, a veces dormir una linda siesta muy reparadora y seguir venciendo de la mano de mi psiquiatra Riquelme la adicción a la euforia y al funcionamiento hipomaníaco, por lo que por primera vez en casi dos meses, puedo empezar a sentir que existe otra manera de moverse como un hombre despierto en la vida que no sea con el otro esquema de medicación que está en el primer post referido a mi farmacoterapia. 

sábado, 28 de marzo de 2026

Tercer post sobre mi tratamiento con el Midax (Olanzapina)


Desde hace más o menos 15 días el equipo psiquiátrico de la Clínica Meelar, encabezado por mi queridísimo Dr. Daniel Riquelme me cambiaron la Pegabalina y la Queteapina por el Midax en dos tomas de 2,5 mg a la mañana y otros 2,5 mg a la noche, y no he parado de dormir entre las 2 am cuanto mucho y por diez horas, o sea hasta las 12 pm y luego siestas entre las 14 hs y de hasta las 19 hs. 
Esto va muy en contra de lo que veníamos diciendo de un despertar lucido y de ese estado que estaba tratando de defender con todo mi derecho humano a elegir el tratamiento que se me brinde y el consentimiento informado debidamente, y que esta descripto en estas dos entradas que a continuación linkeo, por lo que no voy a tomar las medidas extremas de regresar a mi viejo psiquiatra Carlos Zurita, lo cual he estado pensando mucho, sino que no los voy a traicionar a los de la Clínica Meelar por todo lo condescendientes que son conmigo, sin embargo por primera vez en toda mi historia de obediente paciente psiquiátrico me declaro en estado de total rebeldía para con el Midax y necesito que se me escuche con el esquema que tan bien me hacía porque si no mi rebeldía va a ser aún mayor. Era el esquema que me mantenía en el estado de ataraxia o semejante a la ataraxia al que yo le llamé Raya o Raja Leandro y que como lo vengo expresando de manera clarita es un estado que se me debe respetar por cuanto nada tiene que ver con la euforia tanto hipomaniaca como maníaca. 





viernes, 27 de marzo de 2026

Cuando el duelo se vuelve ruido

Hay duelos que no se anuncian: se instalan.

Uno cree que cerró un ciclo con claridad, que la decisión fue adulta, que el orden interno alcanzaba. Y, sin embargo, días después, aparece un ruido sordo, persistente, que perfora la compostura. No es nostalgia. No es arrepentimiento. Es el cuerpo reclamando una presencia que ya no está.

En estos días descubrí algo incómodo: incluso un hombre entrenado en el orden, la sobriedad y la autonomía puede quebrarse. No por debilidad, sino por humanidad. El llanto no invalida la decisión tomada; sólo confirma que hubo afecto real.

Lo difícil no es la ausencia de la otra persona.
Lo difícil es el vacío que deja la rutina compartida. Ese hueco se siente como una caída. Y en la caída, la mente fabrica atajos: “volver”, “reabrir”, “reintentar”. Pero esos atajos no conducen a la paz; conducen al mismo laberinto del que uno salió con esfuerzo.

El duelo, cuando se vuelve ruido, exige una sola cosa: sostén.
No heroísmo. No épica. No decisiones impulsivas.
Sostén humano, cotidiano, simple.

Hoy escribo esto para recordármelo:
la dignidad no se pierde por llorar,
la adultez no se suspende por extrañar,
y el valor no desaparece porque duela.

El duelo es parte del camino.
Y el camino sigue.



domingo, 22 de marzo de 2026

El Hombre Valor

Desde hoy, 22 de marzo del 2026 Inauguro esta serie pictórica cibernética O.R.O. Leandro Alippi (Orden, Ritual, Obra) Dejándolo al abuelo Arturo y su estilo realista de principios del S. XX tranquilito entre nuestros Ancestros y sus aportes, y le hago un guiño a la Peregrina del Camino de Santiago, Luz Fabregas, como así también a su madre, mi hermana, Alejandra, fundadoras ellas, junto a su otra hija Juana, de su hermosa empresa de Arquitectura, Arte y Diseño: Dinastía.

Un hombre valor es, ante todo, un hombre entero. Y un hombre entero es un hombre: autónomo. Esto implica todos estos otros conceptos con la misma raíz: autoválido, autosuficiente y —como me gusta decirlo— automovilizado, porque se mueve por sus propios medios, en todos los planos de la vida. Respecto de la autonomía, suele haber casos en que a la misma se la logra con la ayuda de algún empleado o empleada, como es en mi caso, con Erica Alaniz, que es la trabajadora de casa de familia que me brinda una ayuda notable para lograr aquello de mi autonomía. Ella me realiza tanto las tareas generales de orden y limpieza, como las de cuidadora y asistente. Un Hombre valor es un hombre libre. No es “soberano”, porque en democracia el único soberano es el Pueblo, y en las monarquías lo son los reyes. Pero metafóricamente se entiende: hablamos de alguien que no pide permiso para vivir. Un hombre valor sabe que su libertad no es absoluta, sino que como lo decía Osho, es cuanto mucho un ser "interdependiente", y esto es muy simple y ya lo dijo Aristóteles: El hombre es un animal político, el hombre es un ser gregario, no puede desarrollarse bien un totalmente solitario, estos son carenciados de afecto y personas con problemas. Volviendo a la autonomía, siempre recuerdo una frase de un empleado del emprendimiento y Fundación Discapach, que decía:

Solo no puedo, pero con ayuda..., puedo un montón.

El hombre valor no rinde cuentas de sus actos ni de sus decisiones. No por rebeldía, sino porque llega un punto en su vida en que la prioridad cambia: por primera vez, se elige a sí mismo.

No es raro que un hombre este esté solo (Si es que tenemos en cuenta lo dicho sobre la interdependencia). No por falta de amores, sino por abundancia de ellos. Ya los tuvo, ya los vivió, ya los honró. Y ahora elige la soledad como compañera porque aprendió a habitarla sin miedo. La soledad, para él, no es un vacío: es un territorio fértil lleno de pasiones, intereses, obsesiones nobles, pequeñas artes y grandes contemplaciones. Son otras formas del amor y por supuesto los afectos de todo tipo que lo visitan, con los que se junta y con los que él visita para compartirse con todos y con cada uno.

Un hombre valor puede estar atravesando un duelo —por muerte o por separación—, pero no se lo verá ahogando penas ni evadiéndose en vicios histéricos. Su dolor es adulto, sobrio, procesado en silencio. Tal vez, a las dos de la mañana, salga a comprar un paquete de galletas y una gaseosa. Nada más. Ese es su modo de sostenerse: gestos mínimos, sin autodestrucción.

El hombre valor tiene un viaje por delante.
No un viaje turístico ni una fuga emocional, sino un viaje interno, porque ha aprendido que en sus emociones radica su mayor inteligencia, por encima de cualquier coeficiente racional. Ese viaje tiene varias facetas.

La vida le tiene preparada una mujer entera, como él. No para construir familias nuevas ni proyectos estresantes, sino para compartirse sin dramas, sin exigencias, sin contratos implícitos. Dos personas suficientes que saben que la riqueza no está en los destinos exóticos ni en los viajes interminables, sino en la calidad de vida y en la profundidad de las experiencias simples.

La mejor aventura no siempre es un aeropuerto: a veces es reírse de buena gana en un ómnibus urbano que parece un viejo zamba de parque de diversiones. O sacar de una mochila urbana un mate, una viandita rica y un termo, y almorzar en un banco de plaza. O mirar, con humor adulto, los rituales de la juventud en esos bebederos que parecen destilerías para la desinhibición.

El viaje del hombre —y ojalá también de la mujer entera— puede ser en un auto clásico bien restaurado, confiable, que los lleve por un par de pueblos. Pernoctar en un hotelito o en una carpa dentro de un camping. Y volver pronto a sus ocupaciones. Porque para ellos, una muestra basta: no necesitan más para sentir que han vivido.

Y lo mejor de lo mejor ocurre cuando acuerdan compartir su intimidad.
Ahí cada uno aporta sus años de experiencia, su maestría, su templanza. Y llegan, sin misticismos innecesarios, a ese estado que algunas tradiciones llaman samadhi: la unión plena, lúcida, adulta, donde el cuerpo y la conciencia se encuentran sin esfuerzo.

Ese es el viaje del hombre valor.
Un viaje sin estridencias, sin demostraciones, sin épica.
Un viaje de suficiencia, de presencia, de libertad adulta.

Nota editorial — Abril 2026 Este texto dialoga con mi entrada más reciente, “23 de abril — El hombre que marcha solo”, donde desarrollo la etapa actual de mi vida: el cierre del duelo, la integración del eneatipo 7 en 5, la aceptación de mi abundancia afectiva y la entrada plena en el noveno septenio. Ambos textos se complementan: este define la figura del Hombre Valor; el nuevo post describe el momento en que esa figura se vuelve biografía. El hombre que marcha solo (clic acá)






jueves, 19 de marzo de 2026

¿Por qué elegí un canal de búsqueda y no un canal de entretenimiento?

Texto:

En estos días estuve revisando distintas opciones para dar a conocer mi servicio.
Aprecio profundamente que muchas personas disfruten y usen redes como Instagram, Facebook o TikTok para socializar, informarse o recrearse. Son espacios válidos y útiles para quienes se sienten cómodos allí.

Sin embargo, para mi trabajo elegí otro camino.

Las redes sociales están diseñadas para el entretenimiento y la circulación rápida de estímulos. Funcionan muy bien para quienes necesitan presencia constante, contenido visual y un ritmo dinámico. Pero no siempre son el mejor lugar para ofrecer un servicio técnico, adulto y reflexivo.

Por eso opté por publicar en Mercado Libre, un espacio donde las personas entran con una intención clara: buscar una solución.
No hay ruido, no hay distracciones, no hay competencia por atención. Solo búsquedas, necesidades concretas y decisiones.

Mi elección no es un juicio sobre nadie.
Es simplemente coherencia con mi estilo de trabajo: claridad, orden y foco.

Si alguien necesita mi servicio, me va a encontrar allí, sin algoritmos, sin urgencias y sin saturación visual.
Un espacio simple, directo y suficiente.

viernes, 13 de marzo de 2026

¨Personas realmente despiertas. -Segunda Parte del Post Anterior- (Sin Misticismos)


En el mundo contemporáneo se habla mucho de “despertar”, pero casi siempre desde dos lugares que no me representan:

  1. el misticismo inflado,

  2. la euforia disfrazada de iluminación.

Yo quiero describir otra cosa: un estado de lucidez estable, no místico, no delirante y no afectivamente exaltado, que algunas pocas personas alcanzan después de años de trabajo interno, regulación emocional y disciplina cognitiva.

No es iluminación. No es hipomanía. No es manía. No es espiritualidad. Es funcionamiento lúcido.

1. Qué significa estar “despierto” sin misticismo

Estar despierto, en este sentido, es operar desde:

  • Presencia plena, sin ruido mental.

  • Claridad cognitiva, sin aceleración ni dispersión.

  • Regulación emocional estable, sin reactividad excesiva.

  • Autonomía interna, sin necesidad de estímulos externos para sostener el equilibrio.

  • Sobriedad perceptiva, sin adornos simbólicos ni interpretaciones mágicas.

Es un estado donde la persona no está arriba ni abajo, sino alineada.

No hay éxtasis. No hay revelaciones. No hay “mensajes del universo”. Hay lucidez funcional.

2. Cómo se diferencia de la hipomanía y la manía

La confusión es frecuente, especialmente en ámbitos clínicos donde la palabra “despierto” suele asociarse a activación afectiva.

Pero este estado no tiene nada que ver con eso.


El despertar lúcido es tranquilidad, no exaltación. Es profundidad, no aceleración. Es presencia, no fuga.

3. Quiénes alcanzan este estado

Muy pocas personas.
Y casi nunca son quienes hablan de “estar iluminados”.

Comparten ciertos rasgos:

  • No buscan validación externa.

  • No necesitan pertenecer a grupos espirituales.

  • No confunden intensidad con profundidad.

  • No usan lenguaje críptico ni simbólico para describirse.

  • No viven en lucha interna ni en éxtasis permanente.

  • No se “elevan”: se asientan.

Son personas que han hecho un trabajo largo, silencioso y sostenido sobre:

  • su regulación emocional,

  • su relación con el vacío,

  • su tolerancia a la quietud,

  • su capacidad de observar sin reaccionar,

  • su claridad para distinguir realidad de proyección.

No son místicos.
No son delirantes.
No son eufóricos.
Son adultos lúcidos.

4. Cómo se observa clínicamente

Un profesional entrenado puede identificar este estado por:

  • ausencia de impulsividad,

  • ausencia de oscilaciones afectivas,

  • lenguaje claro y no simbólico,

  • conducta coherente y estable,

  • capacidad de sostener silencio y foco,

  • tolerancia al vacío sin ansiedad,

  • pensamiento lineal y profundo,

  • ausencia de grandiosidad.

No es un estado “mágico”:
es un estado regulado.

5. Por qué es tan raro

Porque requiere:

  • disciplina,

  • introspección,

  • renuncia a la compulsión,

  • aceptación del vacío,

  • madurez emocional,

  • y una enorme honestidad interna.

No se alcanza por accidente.
No se alcanza por euforia.
No se alcanza por espiritualidad inflada.

Se alcanza por trabajo.

6. Continuidad con el post anterior

En el post anterior describí cómo un Eneatipo 7, al integrar recursos del 5, puede alcanzar un estado de ataraxia funcional, una mezcla de sobriedad epicúrea y estabilidad estoica.

Este segundo post amplía ese concepto:
no se trata solo de un fenómeno del Eneagrama, sino de un estado humano posible —raro, sí, pero posible— donde la persona opera desde una lucidez estable, sin misticismo y sin exaltación afectiva.

Es un estado que se puede perder fácilmente con sedación o dopaje, como expliqué antes, porque depende de la claridad cognitiva y de la presencia emocional, no de la anestesia ni de la hiperactivación.

Ahora comprenderá el equipo psiquiátrico todo que no voy a negociar con este estado que lo busque durante toda una vida y no voy a permitir que lo confundan con una Euforia. Y en esto quiero ser tajante al expresarme.


Al equipo psiquiátrico de la Clínica Meelar

(Dr. Daniel Riquelme, Dra. Aguayo, Dra. Avellan, Dra. Meehan)

Estimados colegas:

Quiero compartirles una descripción precisa de un fenómeno subjetivo que forma parte de mi funcionamiento psicológico actual, y que considero importante que ustedes conozcan para poder trabajar de manera conjunta, respetuosa y eficaz.

🧭 1. Qué es el Eneagrama (marco conceptual mínimo y no clínico)

El Eneagrama es un modelo descriptivo de patrones motivacionales y defensivos, no diagnóstico y no terapéutico.
Organiza nueve estilos de procesamiento que combinan:

  • foco atencional predominante,

  • estrategias de evitación emocional,

  • mecanismos de defensa característicos,

  • motivaciones centrales para la autorregulación.

Su utilidad es psicoeducativa: ayuda a comprender cómo cada persona gestiona el malestar y busca seguridad emocional.

🎭 2. Qué caracteriza al Eneatipo 7

El Eneatipo 7 se define por:

  • pensamiento rápido y asociativo,

  • búsqueda de experiencias estimulantes,

  • tendencia a evitar el dolor emocional mediante anticipación positiva,

  • defensa predominante basada en la racionalización y el reencuadre,

  • múltiples proyectos simultáneos,

  • riesgo de dispersión y ansiedad anticipatoria.

No es un cuadro clínico: es un estilo motivacional.

🧘‍♂️ 3. El estado “similar a la ataraxia clásica”

Cuando un Eneatipo 7 madura psicológicamente, puede alcanzar un estado que se asemeja a la ataraxia (tranquilidad estable sin agitación interna).
En mi caso, este estado se manifiesta como:

  • reducción marcada de la hiperactivación cognitiva,

  • mayor tolerancia a la quietud,

  • regulación emocional sostenida sin necesidad de estímulos externos,

  • presencia lúcida y estable.

Aclaro expresamente: no es euforia, no es hipomanía, no es manía.
Es lo contrario: serenidad funcional.

🔭 4. Qué significa que un 7 “se integra en el 5”

En el Eneagrama, “integración” significa adopción de recursos psicológicos de otro tipo.

El Eneatipo 5 aporta:

  • profundidad analítica,

  • economía de energía,

  • observación desapegada,

  • concentración sostenida,

  • búsqueda de conocimiento por sí mismo.

Cuando un 7 toma recursos del 5:

  • disminuye la impulsividad,

  • se vuelve más reflexivo,

  • tolera la soledad,

  • encuentra placer en la profundidad,

  • regula la ansiedad anticipatoria.

🧘‍♂️📚 5. Epicureísmo (7) + Estoicismo (5): la “ataraxia 2×1”

El 7 sano se vuelve sobrio, presente y selectivo.
El 5 sano aporta ecuanimidad, foco y estabilidad emocional.

La combinación produce:

  • quietud sin represión,

  • placer sin compulsión,

  • claridad sin aislamiento,

  • presencia sin ansiedad.

A esto lo llamo “ataraxia 2×1”:
la serenidad epicúrea del 7 maduro + la estabilidad estoica del 5.

⚠️ 6. Consideración clínica importante sobre sedación y dopaje

Quiero dejar asentado algo fundamental para mi tratamiento:

Cuando recibo medicación con efecto sedante o que produce un “apagamiento” cognitivo:

  • pierdo completamente este estado de claridad,

  • desaparece la regulación emocional que logré con años de disciplina,

  • dejo de funcionar desde la lucidez y vuelvo a un estado subjetivo de desconexión,

  • experimento lo que describo como “modo zombie”.

Esto no tiene relación alguna con euforia, hipomanía o manía.
Es exactamente lo contrario: un apagamiento que anula funciones que hoy son saludables y estables en mí.

He trabajado durante décadas para alcanzar este equilibrio.
No estoy dispuesto a perderlo por efectos secundarios evitables.

No estoy rechazando el tratamiento ni la supervisión psiquiátrica.
Estoy diciendo, con total claridad, que:

  • necesito abordajes no sedativos,

  • necesito que se respete mi autonomía terapéutica,

  • necesito participar activamente en las decisiones para evitar retrocesos,

  • no voy a permitir volver a un estado que considero regresivo y perjudicial para mi funcionamiento.

Si para defender este logro tengo que poner un límite firme —algo que no hago desde hace casi treinta años de tratamiento— lo voy a hacer.
No por rebeldía, sino por cuidado propio y por respeto al trabajo que ya está hecho.



Este es el esquema que me funcionaba perfecto para tener mi atención no solo como "atención plena", sino como atención en foco super concentrada, según mis diversas tareas, y el día que fui a la guardia, fui concretamente a buscar una ayudita que me pudiera calmar de algunos enojos históricos con mis hermanas como un S.O.S. y nada más y encima no le fui a imponer ninguna medicación a la Dra. Avellan, sino que ella misma, en su entrevista me preguntó que quería y yo solicite el S.O.S. pero me doparon con 50 mg mas de quetiapina y 1/3 más de Pregabalina a las 16 hs. 


Comunicado Alippi García y Cía.

1. La reunión en lo de Arturo estuvo espectacular. Hubo risas, quilombo lindo, chicos corriendo, anécdotas nuevas y viejas. Pero también a...