Soy un knowmad profesional, pero no en el sentido vacío o romántico que muchos repiten. No soy un giravago, no soy un disperso, no soy un buscador eterno. Yo elijo mis movimientos, no los padezco. Camino con mi propio saber vivo, no con etiquetas prestadas.
Pienso con criterio, leo el clima, integro experiencia real. Me muevo cuando corresponde, no cuando me aburro. Sostengo mi honor y mis límites incluso cuando el entorno no los tiene. No improviso identidad: la ejerzo. No me vendo: me ofrezco con dignidad. No me pierdo en lo nuevo: lo ordeno. No me infló: me afilo.
No soy un nómada sin casa. Llevo mi territorio interno a cada proyecto. No necesito estructuras para ser yo mismo. No soy un creativo errante: soy un ordenador de tensiones, un lector de sistemas, un adulto que sabe entrar, trabajar, cerrar y retirarse sin ruido.
No acumulo experiencias: las convierto en método. No peregrino más: ya llegué. No giro más: tengo eje. No me disperso: estoy entero.