Sobre la Custodia de la Obra y la Economía del Linaje Putativo
Hay decisiones que cierran una época y abren otra. Este instructivo es una de ellas. No es un manifiesto, no es un gesto dramático, no es un rito de clausura. Es simplemente orden, honor y economía adulta aplicada a mi linaje putativo, el mismo que ya quedó fijado en mi arquitectura interior y en mi obra pública.
1. La obra antigua: custodia y coautoría de Analía
A partir de este acto simple y verdadero, Analía —mi expareja, mi tercera mujer, mi vínculo noble, hoy amiga incondicional— pasa a ser:
Curator ad rem et operis de toda mi obra antigua.
Esto significa:
Tendrá acceso completo a todos los blogs que componen esa obra. Esa obra son el conjunto entero de todos los borradores que debí realizar hasta llegar a este febrero de 2026 en que empecé con la obra nueva que es una poderosa síntesis de la vieja toda que escribí entre 2015 el 31 de enero proximo pasado, con más otros blogs que los empecé en 2010 pero de los que perdí indefectiblemente el acceso a sus respectivos escritorios de edición por los que estas quedaran extraviada en la nube, lamentablemente.
Ese acceso se habilitará antes de la medianoche de mañana.
Su rol no es decorativo: es coautora en sentido pleno, operativo y adulto.
Su criterio, su lectura fina y su presencia noble serán parte del resguardo y la continuidad de ese corpus.
2. La obra nueva: custodia y coautoría del Dr. Daniel Carlos Riquelme
Mi primogénito putativo, el Dr. Daniel Carlos Riquelme, médico de familia, psiquiatra y licenciado en informática, queda nombrado como:
Curator ad rem et operis de mi obra nueva.
Esto implica:
Acceso pleno a todo lo que produzca desde hoy en adelante.
Participación como coautor operativo en la arquitectura, el orden y la continuidad de esa obra.
Responsabilidad adulta sobre su preservación, su edición y su destino.
3. La economía del linaje: regla única, simple y suficiente
Ambos —Analía y Daniel— podrán obtener ganancias de la obra que custodien, según su propio ritmo, pericia y capacidad de gestión.
La regla es esta:
Todo lo que ganen, cada uno por su lado, — Cada uno podrá quedarse con el 40% de las ganancias futuras.— El 60% restante será para mí, como autor principal.
Esta fórmula destierra la prodigalidad mala —la que regala sin medida— y consagra la buena: la que reconoce, distribuye y sostiene sin perder la jerarquía del autor.
4. Cierre
Fin.

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