martes, 6 de octubre de 2026

La serpiente y el dragón

Durante años me reconocí como Serpiente Planetaria Roja, kin 205. Era una certeza tranquila, una de esas piezas simbólicas que uno incorpora sin discutir demasiado.

Más tarde descubrí la obra de José Argüelles. Ingresé mis datos en sus cálculos y apareció ante mí otro rostro: Dragón Rítmico Rojo. Recuerdo la alegría de aquel momento. No porque rechazara a la serpiente, sino porque siempre había amado a los dragones. Sus tesoros, su fuerza, su vocación de custodiar lo valioso. Sentí que finalmente había encontrado mi lugar entre ellos.

Con el tiempo, aquellas fuentes desaparecieron de Internet. Ya no pude volver a estudiarlas. El dragón quedó suspendido en mi memoria como una visión lejana.

Entonces regresó la serpiente.

Al principio, con un gusto algo amargo. Como si estuviera volviendo desde una ilusión a una realidad más pequeña. Como si tuviera que renunciar a algo que amaba.

Pero hoy la mirada es distinta.

Hoy vuelvo a reconocerme Serpiente Planetaria Roja, kin 205, cuyo valor reducido es 7, el número de mi eneagrama y también mi número preferido. Ya no siento la necesidad de discutir con ese símbolo ni de escapar de él.

Además, la serpiente que soy recorre la Onda Encantada del Guerrero. No una serpiente dedicada solamente a sobrevivir, sino a preguntarse, comprender, buscar sentido y avanzar con valentía por los territorios interiores.

Por eso ya no necesito elegir entre uno y otro.

Acepto a la serpiente como mi signo.

Y me permito seguir admirando a los dragones.

Porque los símbolos que amamos no siempre son los que nos describen. A veces son los que nos inspiran.

La serpiente habla de mi camino.

El dragón habla de mi ideal.

Y por eso llevo conmigo su emblema. Está grabado en mi bastón de mando, no como una apropiación, sino como un homenaje.

La serpiente es quien camina.

El dragón es quien vela por el tesoro.

🐍🐉

Patriarca Leandro.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

La serpiente y el dragón

Durante años me reconocí como Serpiente Planetaria Roja , kin 205. Era una certeza tranquila, una de esas piezas simbólicas que uno incorpor...