miércoles, 20 de mayo de 2026

Día 3 de mi Vida Definitiva — La mañana en que volví a mi eje


Hoy me desperté a las 10 de la mañana, con esa dormidera sin tristadera que ya reconozco como parte de mi fisiología cuando me acuesto tarde.
No fue un síntoma, no fue un retroceso: fue simplemente que anoche me dormí a las 2:15.

Pero lo importante no fue la hora.
Lo importante fue lo que pasó después.

Me levanté, me observé, y me di cuenta de que la tristeza ya no estaba.
La dormidera sí, pero sin ese peso que me venía acompañando desde febrero.
Y ahí hice lo que sé que me ordena: ducha fría.

En cuanto el agua me tocó la piel, la modorra se fue como si alguien hubiera abierto una ventana interna.
Quedé despierto, lúcido, en eje.

Y con esa claridad me puse a revisar mis últimos movimientos:
los perfumes, las uñas negras, el Dragón Alippi, los símbolos, la energía que volvió.
Y pude ver algo que ayer no veía tan nítido:

no estoy entrando en euforia.
Estoy entrando en vida.

La diferencia es enorme.

La euforia no consulta, no frena, no pide supervisión, no se observa.
Yo sí.

Hoy le escribí a Daniel con una honestidad quirúrgica, mostrándole mis impulsos, mis frenos, mis decisiones.
Y le escribí a Ely con la misma claridad:
explicando mi alerta, cancelando compras que no necesito, cuidando mi economía y mi proceso.

Ella me puso un límite sano —su estilo directo, práctico—
y yo respondí desde un lugar adulto, regulado, sin ansiedad.
Eso, para mí, es señal de que mi eje volvió.

Hoy entendí algo que marca este Día 3:

la energía que volvió no es peligrosa.
Es mía.
Y puedo manejarla.

No necesito apagarla.
Solo necesito conducirla.

Y eso estoy haciendo.

En un rato me preparo para salir con Lucía y Alejandra a comer a La Ruleta de Pancho.
Voy a ir como estoy hoy:
despierto, tranquilo, dueño de mí, sin exageraciones, sin símbolos innecesarios, sin máscaras.

Solo yo.
Lean.
En mi vida definitiva.




No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Día 3 de mi Vida Definitiva — La mañana en que volví a mi eje

Hoy me desperté a las 10 de la mañana, con esa dormidera sin tristadera que ya reconozco como parte de mi fisiología cuando me acuesto tard...